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Consignas chidas para fanzines feministas

La obra de Iurhi Peña se exhibe en formato fanzine, medio de autopublicación que heredó su espíritu contestatario del punk underground de los 70; en colaboración con Fundación Alumnos47, organizó junto con su colega, Gelen Jeleton, un taller infantil de creación editorial y fanzine feminista.

Una chica de cabello rojo está patinando por el parque, en el fondo hay un árbol

Iurhi Peña supo lo que era un fanzine hasta los últimos dos años que estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM (renombrada en la actualidad como Facultad de Artes y Diseño), durante su estadía en el taller de producción La Colmena y su creciente interés en el arte de participación.

No tan a la par, pero igual de significativo, la artista visual conoció el feminismo durante su adolescencia noventera. No lo hizo por medio de textos académicos densos y complicados, sino gracias a su gusto por la cultura pop norteamericana, que en ese tiempo encontraba su esplendor en programas de televisión como Sabrina la Bruja Adolescente, Clarissa Explains It All o Daria, y cuyas responsables descubrió tiempo después que simpatizaban coquetamente con algún movimiento feminista.

“Me empecé a clavar más y empecé a buscar otros textos. Leí El segundo sexo de Simone de Beauvoir porque me parece es un clásico, pero dejé la teoría un rato porque no sabía cómo darle salida, era muy abrumadora, aunque seguía al pendiente en los periódicos sobre las tragedias que nos pasan sólo por ser mujeres, como las muertas de Ciudad Juárez”, comentó en entrevista.

El cruce de estos dos momentos importantes de su vida catapultó la carrera de Iurhi Peña como artista feminista (aunque no todo el tiempo se asume como tal) y fundadora de la editorial independiente Publicaciones Pet Rat. Peña también es una de las autoras involucradas en la elaboración de Consignas feministas para gente chida, así como de los tres tomos de Vómito y rabia, zines que creó con la ayuda del colectivo Rosa Chillante.

Antes de optar por la ilustración, Iurhi se dedicó a la escultura en concreto. “Para hacer una pieza me tardaba un año”, dijo como quien recuerda un viejo trauma de la infancia. Y aunque era una actividad que le agradaba, en más de una ocasión la dejó pensando: “¿Por qué estoy haciendo esto?”

Fue así que Iurhi vivió en crisis existencial, hasta que un grupo de jóvenes artistas la invitó a una exposición en el Centro Histórico que se llamó Juventud Drogada, que la dejó impactada desde el principio porque el material exhibido distaba mucho de ser lo que comúnmente circula en los circuitos de arte.

Todo en esa exposición era diferente e irreverente, empezando por la manera en la que se presentaba el trabajo de gráfica: la gente podía admirar la obra de los artistas en una serie de copias sueltas en formato cómic que podían comprarse por la módica cantidad de 15 pesos, sin necesidad de intermediarios. Se trataba del fanzine, medio de autopublicación que heredó su espíritu amateur y contestatario del punk underground de los sesenta.

Pero quizá lo que más le agradó a la joven fue la libertad que el zine ofrecía para hablar de cualquier tema: los pelos de la espalda, la devaluación de la tortilla, esa textura arrugada que adquiere la piel cuando alguien pasa mucho tiempo en la regadera y, por supuesto, el feminismo, esa cosa sin pies ni cabeza en la que no podía dejar de pensar aunque incluso llegara a perturbarla por momentos.

Yo decido cómo me visto y con quién me desvisto”, es uno de los lemas subversivos que aparecen en las páginas de Consignas feministas para gente chida. Fue este tipo de arenga la que llamó la atención de Fundación Alumnos47, organización civil que invita a la reflexión del arte contemporáneo y su relación con la educación, por lo que ésta no dudó en ponerse en contacto con Iurhi y su colega, Gelen Jeleton, para la organización de un taller infantil de creación editorial y fanzine feminista.

El objetivo del taller era enseñar, a partir de las técnicas del collage, el autorretrato y el cómic, otras formas de pensar el cuerpo, la familia y el género. Durante la actividad se presentaron trabajos de todo tipo: desde los niños que denunciaban el tabaquismo compulsivo de sus padres, niñas de 10 años que querían hacer panfletos sobre los principales anticonceptivos femeninos, hasta infantes que lo único que aspiraban a ser en la vida era llegar a ser padres y tener un perro.

“Me di cuenta que el ser mujer es para la sociedad una cosa muy específica de la cual no puedes escapar, algo que se encuentra dentro de una cajita muy limitada y que toda forma diferente es considerada ridícula y atemorizante”, explicó la también autora de la tira Crónicas de ciudad cagada, “¿Qué pasa? ¿Qué hace pensar a los niños así? ¿Son las telenovelas, las caricaturas que ven, las historias que les cuentan sus padres en la noche?”, añadió.

Pero Iurhi admitió que lo que más aprendió en dicho taller fue el poder que tiene autopublicarse en México, ya que cualquier persona con convicción e interés en un tema puede hacerlo. Por lo tanto, le recomienda a las mujeres que quieran expresarse por medio de un fanzine poseer sentido del humor (no importa si es bueno o malo), no tener miedo al qué dirán y no subestimar las experiencias personales.

“Creo que las personas se dan cuenta que el trabajo no está hecho con un lenguaje súper especializado para que ellas mismas se animen a hacerlo si gustan. Es importante hablar desde lo cotidiano porque así es más fácil conectar con las experiencias de la gente que lee el fanzine”, aconsejó. 

Aunque el feminismo socialista, el pensamiento decolonial y la teoría queer son parte de su agenda política y creativa, para Iurhi el verdadero reto está en no mostrar explícitamente su forma de pensar en sus obras. Prefiere que sus argumentos y posturas estén presentes de manera implícita, indirecta, vedada; sólo así puede efectuar la mejor de las venganzas: ¡que un macho de hueso colorado disfrute de sus zines sin darse cuenta que consume contenido feminista!

Ilustración: Iurhi Peña

Miguel Torres Caudillo: @Mike_TPapa 

Xoch Rodríguez Quintero: @xochquintero 

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