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Club deportivo brasileño contrató a un feminicida

Bruno fue contratado por Boa Esporte Clube, de la segunda división de Brasil, tras salir de prisión; el portero fue acusado por el homicidio de su ex pareja, como autor intelectual.

Bruno Fernandes Feminicidio

El portero brasileño Bruno Fernandes quedó en libertad tras planear el asesinato de su ex pareja, la modelo Eliza Samudio. Fernandes fue sentenciado a 23 años de prisión, pero gracias a una medida concedida por el magistrado Marco Aurelio Melo, quedó en libertad.

Bruno fue contratado por Boa Esporte Clube, de la segunda división de Brasil, tras salir de prisión después de seis años y siete meses. Todo el país está indignado con la noticia. Rone Moares da Costa, presidente del Boa Sporte, salió en defensa del portero ante la avalancha de críticas y el retiro de cinco patrocinadores del club, que han optado por romper el contrato a causa del rechazo social que ha desencadenado el fichaje.

“Lo que intentamos es ayudar a un ser humano a reintegrarse a la sociedad”, dijo Moraes a modo de justificación, añadiendo que el club “no fue responsable por la liberación de Bruno, pero el club y su equipo, como empresa y representado por seres humanos, dotado de justicia y legalidad, pueden decir que intentan hacer justicia ayudando a un ser humano, y cumpliendo la legalidad dando trabajo a quien pretende recuperarse”.

El magistrado Melo logró la libertad del futbolista, al alegar que Fernandes llevaba más de seis años esperando a que un tribunal de segunda instancia confirmara o revocara su condena.

Hace siete años, Eliza quería que el ex portero del club Flamengo reconociera la paternidad de su hijo y le otorgara la pensión alimenticia correspondiente. Además, presentó una demanda ante una comisaría de la Policía de Río de Janeiro en la que acusó al futbolista de haberla secuestrado, agredido y amenazado con matarla.

La joven desapareció poco después y el portero fue arrestado luego de idear un plan que involucraba a su primo Sergio Rosa, miembro de una banda criminal, entonces con 17 años quien admitió haberla secuestrado por orden de Bruno para llevarla hasta la residencia del futbolista en las afueras de Belo Horizonte.

Además, en su declaración añadió que la joven fue asesinada por el ex policía Marcos Aparecido, contratado por el futbolista, y cuya misión en la banda era desaparecer personas sin dejar evidencias. El homicida descuartizó a la mujer y sus restos fueron devorados por varios perros rottweiler.

El ex agente Marcos Aparecido fue condenado posteriormente a 22 años de prisión por ser el asesino material de la pareja de Bruno. Fernanda de Castro, una de las parejas del futbolista, también fue sentenciada a cinco años de prisión ya que conocía del crimen y cuidó al bebé de Eliza durante varios días.

En 2010, la jueza Marixa Fabiane Rodrigues, aseguró que Bruno actuó como una persona “violenta, fría y disimulada“, para articular la “trama diabólica”. Hasta antes de pisar la prisión, Bruno era un futbolista admirado y reconocido del club Flamengo, en donde jugaba hasta antes de ser condenado a la cárcel y del cual era capitán.

Y algo nos queda claro, la justicia para Eliza no ha llegado. Un feminicida está libre y lo peor, está respaldado por un sector importantísimo para la sociedad brasileña: el fútbol. Quienes se escudan e “intentan hacer justicia ayudando a un ser humano, y cumpliendo la legalidad dando trabajo a quien pretende recuperarse”. Si intentaran hacer justicia, lo más prudente sería no contratar a un feminicida. Y sobre todo, nos parece indignante que esté en libertad.

Redacción 

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