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CIDH experimenta la más grave crisis financiera en su historia

Mientras que el Consejo de Europa destina el 41.5 % de su presupuesto a la protección de los derechos humanos, la OEA destina el 6 % de su presupuesto a la CIDH; la Comisión hizo un llamado a los países miembros y otros posibles donantes para que hicieran aportes monetarios urgentes y de libre disposición.

Dos hombres de la CIDH están de espaldas

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) atraviesa una crisis financiera extrema que afectará su desarrollo en la segunda mitad del año; esto traerá como consecuencias el despido de personal, la suspensión de visitas y el desmantelamiento de áreas esenciales para su funcionamiento.

“Informamos con profundo pesar que nos hemos visto en la obligación de suspender las visitas y los períodos de sesiones previstos para julio y octubre de este año debido a la crisis financiera extrema que enfrentamos”, publicó la CIDH en su página oficial de Facebook; agregó que las actividades programadas en Chile para el próximo mes de junio continúan en pie.

Asimismo, el organismo autónomo internacional notificó que el 31 de julio vencen los contratos del 40 % de su personal y carecen de los fondos para renovarlos, lo que significa que perderá el apoyo de valiosos promotores de los derechos humanos, quienes estaban encargados de atender las peticiones que miles de personas realizan en todo el mundo con la esperanza de visibilizar y resolver sus casos de injusticia, violencia e impunidad.

“La CIDH expresa su profunda aflicción ante las víctimas, los peticionarios y las organizaciones de la sociedad civil que tenían planificado participar en audiencias, reuniones de trabajo y otros espacios previstos para las sesiones de octubre. Asimismo, la CIDH expresa su extrema preocupación porque la suspensión de las sesiones tiene un impacto directo en la capacidad de la Comisión de avanzar en el procesamiento de las denuncias de violaciones a los derechos humanos, ya que es en dichas sesiones cuando los comisionados analizan, debaten y aprueban informes sobre peticiones y casos”, indicó el organismo independiente en un comunicado de prensa.

Esta crisis tiene varios motivos: en primera instancia, varias de las donaciones que fueron previamente conversadas con algunas instituciones jamás fueron concretadas. Además, la estructura financiera de la CIDH se volvió insostenible, ya que existe una brecha entre las funciones que le asignan los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y los recursos que se otorgan para el cumplimiento de dichas asignaciones.

Mientras que el Consejo de Europa destina el 41.5 % de su presupuesto a la promoción y protección de los derechos humanos, la OEA destina el 6 % de su presupuesto a la CIDH. Por ejemplo, el presupuesto que recibió para el 2016 no alcanza los 5 millones de dólares, lo que sólo sirve para pagarle a 31 personas que laboran en sus filas, los otros 47 funcionarios reciben su salario gracias a donaciones que no garantizan su seguridad económica.

Ante esta situación, la CIDH hizo un llamado a los países miembros y otros posibles donantes para que hicieran aportes monetarios urgentes y de libre disposición. Si no se soluciona pronto este problema, proyectos como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), que analizaron el caso de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos en Iguala, no volverán a salir a la luz.

México es uno de los principales afectados de esta crisis que experimenta la Comisión, ya que tan sólo en 2014 se impusieron 93 medidas cautelares y se registraron 500 denuncias de violaciones a derechos humanos (la cifra más alta en todo el continente americano). Por si fuera poco, 2 mil 212 peticiones estuvieron pendientes en ese periodo y 130 casos se encontraron en trámite de análisis; de acuerdo con información de Animal Político.

Fotografía: El Siglo de Torreón 

Redacción

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