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Cazafantasmas: una película post feminista

Ni la cultura geek le pertenecen a los hombres, ni hay que ‘probar’ con conocimientos que mereces o puedes ser parte de ella; la cinta Cazafantasmas no posee un discurso feminista frontal y casi podríamos hablar de una película post-feminista.

cazafantasmas

Partiré por el final. Cazafantasmas es una comedia excelente, que cumple con todas las expectativas que una pudiera tener y más: entretiene, hace reír, emociona con momentos de precisa nostalgia y guiños acertados a las entregas anteriores, y presenta una historia, una estructura narrativa y unas actuaciones muy completas y satisfactorias. Es, en resumidas cuentas, una gran película que vale la pena ver; ya sea que uno busque la nostalgia, la acción o las risas. La película cumple.

Cazafantasmas es un caso especial. Es la primer superproducción que se atreve a hacer un reboot de esta clase, cambiando por completo el género de sus héroes,  movida que le valió ser objetivo de un vitriolo y una cizaña exacerbadas y del todo inmerecidas, como consecuencia absolutamente inequívoca de una ridícula y pueril sensación de propiedad que un grupo de personas —en su gran mayoría, hombres— que siente, no sólo sobre la saga original, sino sobre la cultura geek en general, un sentimiento que alimenta un aislacionismo de género que lleva a muchos hombres, inmaduros y emocionalmente inestables (si los analizamos desde el punto de vista de su discurso) a creer que las mujeres no tienen cabida ni derecho a participar en este segmento de la cultura pop, o de la fantasía, o del género de superhéroes, o de la ciencia ficción, o en resumidas cuentas —como ya irán entendiendo— de cualquier espacio que no sea tradicionalmente femenino. Los únicos espacios que al parecer ellas sí tienen pemitido ‘habitar’ acorde con esta clase de personas, siempre y cuando ese espacio sea un espacio tradicionalente femenino que esos mismos geeks no hayan decidido invadir y clamar para sí —como My Little Pony—, porque en ese caso también las intentarán desterrar sin mucha cortesía ni diplomacia, con insultos y pornografía si es necesario, aunque traten con un grupo de fans compuesto mayoritariamente por niñas.

Pero bueno, no estoy aquí para hablar del violento y obsesivo grupo de machistas con inclinaciones al acoso y la intimidación que ha hecho campaña por meses para boicotear esta película sin otra razón que el género de sus protagonistas. Y es que es normal sentir reticencia hacia los reboots, es normal y hasta lógico desconfiar de Hollywood y su obsesión con reciclar ideas antiguas para ganar algo de dinero, pero no es normal hacerlo mediante un discurso de odio, mediante insultos misóginos, mediante ataques constantes a la película y todas las personas involucradas en ella, especialmente cuando la película no promueve ninguna idea violenta o dañina, no promueve estereotipos, racismo o mensajes discriminatorios, y al final toda tu aversión se reduce a que en lugar de hombres actúan mujeres y no puedes soportar que las mujeres tengan un espacio que sientes es exclusivo de machos.

No, no estoy aquí para hablar de la tóxica atmósfera machista de la cultura geek y el acoso que muchas mujeres que se sumergen en ella experimentan, del acoso de las mujeres que participan en juegos de rol, Magic, cosplay y juegos en línea experimentan, al punto de muchas veces verse obligadas a renunciar a disfrutar de sus hobbies a causa de él. No, no estamos aquí para discutir sobre eso, pero no está de más mencionarlo y dejar algo en claro: los hobbies no tienen género, ni los comics, ni la cultura geek ni la ciencia ficción le pertenecen a los hombres, ni hay tampoco que pagar una novatada o ‘probar’ con conocimientos que mereces o puedes ser parte de ella, no, toda la gente tiene derecho de disfrutar de lo que desee sin sentirse culpable, presionada, o experimentar acoso alguno. ¿Estamos de acuerdo?

Pues volvamos a la película. La primera mitad es risas casi sin descanso. La forma en que se construye la historia es muy entretenida y veloz, y tanto las cuatro heroínas como su divino asistente —juego de palabras claro está, no lo digo por su apariencia, ¿o sí?, en fin— cumplen su rol cómico a la perfección. No soy fanático de Saturday Night Live por lo que no estaba familiarizado con Kate McKinnon y Leslie Jones, pero a Kristen Wiig y Melissa MacCarthy sí las conocía (a esta última muy bien desde Gilmore Girls) y sabía que tenían dotes cómicas de sobra. Y vaya si les sacan provecho. Luego de las risas llega la nostalgia mientras construyen su nueva guarida, trajes y transporte, la versión actualizada aunque retro del clásico Ecto 1. Y se te ponen los pelos de punta cuando las vez por primera vez con equipo completo llegando a cazar su primer fantasma, emoción que me pilló por sorpresa siendo que no me considero para nada un fan de la saga original. Sí, claro que las vi cuando salieron y claro que me gustaron mucho, allá por los 90 cuando tenía como 8 años.

Sí, la Cazafantasmas original hoy en día muchos la erigen como un clásico, pero no hay que olvidar que eran comedias bastante básicas e infantiles sobre un grupo de personas en ridículos trajes, cazando fantasmas pobremente diseñados y luchando por salvar el universo de un Marshmellow gigante. O sea está bien eso de la nostalgia, el cine de culto y los recuerdos de la infancia, pero no era ni El Padrino 2 ni Ben Hur, y ponerse obtuso y violento en los comentarios de Facebook a raíz de una película a todas luces absurda y cuya única intención era hacer reír es ridículo, muy ridículo.

El segundo acto de la película establece la historia con un villano algo débil, cuya caracterización se deja bastante de lado para enfocar toda la historia en nuestras heroínas. Quizás el único ‘error’ de la película y uno similar al de muchas películas de superhéroes, pues la ausencia de un villano realmente poderoso e intimidante hace que la amenaza no se sienta tan agobiante, aunque lo sea. El tono de la película es bastante similar al de la original, tanto en el desarrollo del equipo como en la percepción pública del mismo y su relación con las autoridades, pero debo decir, sí, que la dinámica en este grupo es infinitamente más interesante y saludable, sin que un sólo personaje se sienta el centro del mundo y arrastre al resto consigo. La sororidad es un punto bastante fuerte en una película donde todos se apoyan y ayudan los unos a los otros de forma constante.

Y aquí pasamos al último ítem de la reseña, el feminismo de los Cazafantasmas. La película no es punzante desde esta perspectiva, no posee un discurso feminista frontal y casi podríamos hablar de una película post feminista. ¿A qué me refiero? Es sólo una concepción narrativa, diferenciando una historia donde las mujeres luchan por lograr su validación o espacio o ser reconocidas (feminista) a una donde la sociedad actúa como que todo ya es igualitario y no existe ninguna clase de discriminación por género (post feminista). ¿Lo es? No sé si del todo, ya que todas las figuras de autoridad presentadas son masculinas, pero sí cumple con su objetivo más importante que es visibilizar las capacidades femeninas para la ciencia como algo absolutamente natural. Y si no creen que eso es relevante, sólo busquen en Internet lo que fue el ‘Scully Effect’ y verán cuanta influencia puede tener la cultura pop —y un gran personaje como Dana Scully o estas cazafantasmas— sobre la confianza de un grupo demográfico para animarse a lograr algo (algo de lo que definitivamente es capaz, pero de lo que la sociedad, mediante la invisibilización de esas capacidades, le ha hecho dudar).  Ahora, esperemos que además de animar a más niñas y mujeres a perseguir sus sueños en ciencia, ingeniería y tecnología, también enseñe a los hombres a respetar a las mujeres en esos campos, ya que el acoso constante es una de las principales razones por las que muchas mujeres renuncian a las ciencias.

La cinta muestra lo que esperamos de una película con y de mujeres en un mundo post feminista, donde las protagonistas no tengan que luchar constantemente contra la corriente por ser mujeres, donde avalanchas de misoginia no sean escollos constantes, de una época donde ya no sea necesario hablar de ‘la primera mujer’ en lograr algo, o de la versión femenina de algo que se asume por defecto masculino, sino donde las mujeres existen libremente y se desenvuelven sin problemas en cualquier campo, sin acoso, desde el arte hasta las ciencias a la política. Sin que su condición de ser mujeres sea lo más relevante y menos un contratiempo, ni su lucha contra el machismo el principal hilo narrativo. A juzgar por los comentarios que esta película ha levantado pareciera que estamos lejísimos de eso, y si damos una vuelta por cualquier noticia sobre mujeres o feminismo, o por videos de YouTube, o por Twitter, o por casi todo Facebook, no es difícil desanimarse viendo lo persistente y persuasivo del discurso machista y su insistencia a rechazar cualquier intento de visibilizar o normalizar a la mujer o lo femenino, muchas veces en nombre de una ‘verdadera igualdad’, aunque realmente sólo son exabruptos reaccionarios de un grupo de extremistas que no acepta ceder espacios ni privilegios, pero que lo hará tarde o temprano, lo quiera o no.

Cazafantasmas es una gran película, una excelente comedia, y una digna y honorable continuación que no sólo mantiene muy en alto el nombre de una saga a estas alturas icónica, si no que también la moderniza y expande a grupos históricamente excluidos del género, para que todas y todos tengan películas que disfrutar y héroes que admirar y con quienes identificarse. Una película para que las nuevas y futuras generaciones no teman ni a fantasmas ni a machitrolls.

Fotografía: CNET

Felipe Oliva A.

Estúpido y sensual periodista que siempre tiene sueño.

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