Estás aquí
Inicio > Opinión > Un breve análisis del mensaje viral de Camille Paglia, ‘una verdadera feminista’

Un breve análisis del mensaje viral de Camille Paglia, ‘una verdadera feminista’

¿Cómo esto la hace una “feminista de verdad”, en oposición a las “de mentiras”?; ¿Acaso no es lo mismo pedir espacios seguros que imponer horarios estrictos a las estudiantes?

Camille Paglia

En las últimas semanas se ha viralizado un breve video, es el fragmento de una entrevista a Camille Paglia. Quienes lo comparten, lo hacen bajo la acotación “una feminista de verdad”, y añadiendo vítores a su discurso, el cual, dicen, refuta el feminismo contemporáneo.

No conozco la obra de Paglia, ni tengo los elementos para hablar de la generalidad de sus posturas teóricas. Pero sí puedo decirles que en este cachito no dice nada útil, y definitivamente no refuta ni una sola postura feminista actual.

Paglia nos cuenta que las jóvenes de su generación lucharon contra las restricciones autoritarias de las universidades, que les imponían horarios estrictos. Eso lo compara con ciertas exigencias de las feministas actuales, que “pretenden regresar a ese paternalismo“.

También dice que las mujeres deben estar conscientes de los riesgos que sus decisiones pueden acarrearles, para tomarlas con libertad y responsabilidad. Para ser libres, las mujeres deberían aprender a defenderse ellas mismas, o en su defecto no ponerse en riesgo, porque el mundo es hostil y peligroso, y la noche es oscura y llena de terrores.

Veamos qué es lo que dice esta señora que se ha ganado los laiks de tantos internautas. Si lo que dice es simplemente que la libertad viene con riesgos y que sería conveniente para una persona saber defenderse a sí misma, y prudente que no se pusiera en situaciones de peligro, entonces sólo dice verismos obvios e inútiles que no aportan nada.

¿Qué tiene eso que ver con lo que piden las feministas actuales? ¿Cómo eso la hace una “feminista de verdad”, en oposición a las “de mentiras”? ¿A quién creen que está refutando o corrigiendo?

Ah, pero la señora Paglia dice que las feministas actuales exigen medidas paternalistas que se parecen mucho a los impedimentos de las universitarias cuando ella era chava. Se burla de que quieran un mundo seguro “como la sala de su casa” y prácticamente dice que “las feministas de antes querían libertad; las de ahora quieren que las cuiden”. Y la multitud enloquece.

Pero, ¿es así? ¿A qué medidas se refiere? Pensemos en la delincuencia común, desde el carterismo hasta los asaltos. No creo que nadie piense que demandar seguridad en las calles y otros espacios públicos sea infantil. Digo, todo ciudadano espera poder salir a la calle sin que lo asalten y estaremos de acuerdo en que es responsabilidad del gobierno encargarse de que sea posible.

Claro, el mundo no es perfecto, y a pesar de lo que debería ser, el hecho es que hay muchos lugares peligrosos y lo mejor es evitarlos. Pero hasta una persona ingenua que por imprudencia se puso en riesgo y fue asaltada tiene derecho a toda la protección de la ley, y sigue siendo responsabilidad de las autoridades castigar a sus agresores. Además, no se tacha de “aniñados” a quienes exigen que el gobierno combata la inseguridad, ni les contestan con “si quieres libertad, aprende a defenderte”.

¿Por qué, entonces, sí se tacha de locas y exageradas a las mujeres que exigen lo mismo en cuanto a las formas de inseguridad que las afectan específicamente a ellas? ¿Por qué sería paternalista pedir que las calles sean seguras para las mujeres? ¿Por qué sería anti-libertad pedir que se libre a las universidades de violadores y acosadores?

No habrá alguien tan idiota que crea que las feministas, o las mujeres en general, van a ponerse a propósito en situaciones de peligro sin saber cómo defenderse de un posible agresor, nomás para luego culpar al patriarcado de lo que les pase. Entonces, ¿a quién creen que va dirigido ese consejo de “cuídate y aprende a defenderte”?

Entre los comentarios ha salido el coco y lobo feroz de muchos hombres: los espacios exclusivos para mujeres. Sí, yo también sospecho que la doña se refería justamente a ello. ¿Acaso no es lo mismo pedir espacios seguros que imponer horarios estrictos a las estudiantes?

No, nenes, pongan atención. En el pasado una autoridad imponía a las mujeres medidas restrictivas. El objetivo era protegerlas, pero la autoridad tomaba la decisión por ellas. Por eso las mujeres se rebelaron contra dicha medida, para que se les permitiera a ellas tomar sus propias decisiones.

Ahora lo que se exige es que el gobierno y otras instituciones pongan a disposición de las mujeres espacios seguros, para que ellas decidan si quieren estar en ellos o no. Pues así como algunos dicen “no vivimos en una utopía, que aprendan a defenderse y no se arriesguen“, que puede ser sensato, también y precisamente por eso deberían tener espacios en los que vayan a estar seguras.

Hay una idea de libertad que la define de manera negativa: la ausencia de restricciones para actuar. Bajo esta óptica, si tu gobierno o un particular no te impiden físicamente ni te coercionan para hacer o dejar de hacer algo, entonces eres libre de hacerlo o no. Así, si nadie encadena a una mujer en su casa, o la tiene amenazada a punta de pistola, es libre de salir a la calle. Es esta misma noción que está tras la idea de que un trabajador es libre de aceptar o no un empleo mal pagado y extenuante.

Pero una visión progresista nos da una definición positiva de libertad: la facultad de actuar según nuestras propias decisiones. Desde esta óptica, el trabajador no es realmente libre de decidir si quiere el empleo o no, cuando su única alternativa es morirse de hambre. Y la mujer no es realmente libre de salir a la calle si tiene que enfrentarse a la amenaza de ser violentada.

Esta visión progresista implica que como sociedad somos responsables de construir un mundo en el que sea posible para cada individuo ejercer su libertad. En este caso, que las mujeres sean realmente libres de estar en los espacios públicos, y mientras conseguimos eso, crear espacios a los que libremente puedan acceder para estar seguras. Si hay alguna contradicción aquí yo la veo en decir “pues no se pongan en peligro” y luego quejarse si ellas piden espacios en los que puedan estar sin ponerse en peligro.

Camille Paglia dice que las mujeres se han ganado la libertad de correr los mismos riesgos que los hombres. Que ahora pueden experimentar el mismo mundo peligroso que ellos. En los comentarios a este video muchos hombres escribieron algo como “pues sí, a ellas las pueden violar, pero a mí me pueden asaltar y robar”.

Bueno, señores, a ellas las pueden asaltar y robar tanto como a un hombre, y además las pueden violar o manosear, un peligro que para nosotros los varones es inconmensurablemente menor. El punto es que no es cierto que el mundo exterior sea igualmente peligroso para hombres y mujeres, no es cierto que ellas tengan que estar tan alerta como nosotros; tienen que estarlo aun más, porque además de la criminalidad se arriesgan a la violencia sexual.

Valiente idea de libertad la de Camille Paglia y su legión de acríticos porristas: para luchar en un mundo hostil, cuya violencia se acepta como algo inevitable.

En vez de la responsabilidad social de crear un mundo que sea seguro para todos, le deja a cada quien la responsabilidad de defenderse solo. En vez de cuestionar los factores socioculturales que hacen de este mundo uno peligroso para las mujeres, achaca esa peligrosidad a la inevitable naturaleza humana y señala que sólo son “algunos locos” (y no la forma en la se educa a los varones) la causa de la violencia, de la cual las mujeres deben defenderse a sí mismas.

Pero hechos simples como que hoy en día existan sociedades menos violentas y más equitativas que otras, que haya lugares del mundo en los que una mujer puede vestirse como quiera y caminar por la calle sin problemas, prueban que es posible lograr esa clase de progreso social y que no tenemos que conformarnos con la idea de que el mundo es una selva y que cada quien tiene que luchar para sobrevivir.

Ahora, aquí pueden (y suelen) repelar: “No está diciendo eso; sí hay que pedir seguridad y construir un mundo mejor y wara wara, pero mientras tanto que no se pongan en peligro o aprendan a defenderse”. Entonces volvemos al principio: nomás está diciendo obviedades idiotas. ¿A quién creen que va dirigido ese consejo? ¿Qué creen que refutan con eso?

“Una feminista de verdad” dicen los antifeministas cuando es alguien que no les va a hacer cuestionarse las ideas preconcebidas; una secondwaver cuyo feminismo de hace 40 años ha pasado a formar parte del sentido común y cuyos principios no requieren de un ejercicio crítico para aceptarlos. ¿Tan ansiosos están de hallar cualquier cosa que les permita decir “jaque mate, feministas”, que no se detienen a pensar ni un poquito?

Miguel Civeira: Ego Sum Qui Sum

Top