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Bioplástico: el futuro de la basura y los trasplantes de órganos

12.88 % de los residuos en México corresponden a basura de plásticos, según un informe de la UAM Azcapotzalco y ANIPAC; los bioplásticos se producen a partir de cultivos (y sus desechos) de almidón o celulosa a través de proceses de fermentación bacteriana.

basura en una reja

En 2014 los países que integran el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP), entre los que se encuentra México, comerciaron con el mundo cerca de 283 mil millones de dólares de resinas y plásticos; y entre ellos comerciaron 130 mil millones. En estas transacciones México participó con cerca de 17 mil millones de dólares, de acuerdo a información publicada por la empresa Plastics Tecnology México.

Esta producción industrial puede resultar benéfica para los empresarios, pero no para el ambiente y las personas ya que esa producción de plástico en el país termina como basura. Un 12.88 % de los residuos en México corresponden a basura de plásticos, según un informe la Universidad Autónoma Metropolitana campus Azcapotzalco (UAM Azcapotzalco) y la Asociación Nacional de Industrias del Plástico A. C. (ANIPAC).

De acuerdo con las investigadoras que desarrollaron ese estudio el incremento en el consumo de plásticos vinculado a productos de corta vida útil, es decir “desechables”, genera preocupación de los efectos ambientales de los plásticos a lo largo de su ciclo de existencia, además de que su producción se hace mayoritariamente del procesamiento de combustibles fósiles, concluyeron las académicas Alethia Vázquez Morillas, Rosa Ma. Espinosa Valdemar, Margarita Beltrán Villavicencio y Maribel Velasco Pérez.

Para reducir el impacto ambiental de la producción y uso de plásticos se desarrollaron los bioplásticos, que se producen a partir de cultivos (y sus desechos) de almidón o celulosa a través de procesos de fermentación bacteriana, según información del Consejo Argentino para la Información y el Desarrollo en la Biotecnología (ArgenBio).

En diferentes entidades de la República Mexicana las investigaciones sobre bioplásticos avanzan y proponen alternativas sustentables. Una de estas iniciativas es la recientemente desarrollada por un grupo cientofico del Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) campus Morelos.

El desarrollo de este material aún está en proceso de obtención de patente, sin embargo, ya impulsó en 2010 la creación de la empresa Biopolymex, fundada por académicos de diferentes instituciones de la UNAM, según reportó el diario La Jornada el pasado domingo.

La empresa se creó para la producción de PHB, un plástico biodegradable que se obtiene en los laboratorios del IBt al alimentar con un subproducto de la industria azucarera a la bacteria Azotobacter vinelandii, la cual produce dos polímeros de importancia comercial: el alginato, un polisacárido extracelular; y polihidroxibutirato (PHB) un poliéster intracelular, explicó un estudio de los académicos Carlos Peña Malacara y Enrique Galindo de lBt.

El potencial industrial del PHB es amplio, ya que este plástico puede usarse desde la fabricación de trastes desechables que se descomponen como composta, hasta la creación de prótesis. Además en la industria automotriz puede usarse en la manufactura de partes. En el campo de la biomedicina ya se hacen pruebas para el desarrollo de tejidos, con el uso de células de riñón, piel o corazón ya que son materiales biocompatibles se consideran incluso en el uso de transplantes, dijo el doctor Carlos Peña a La Jornada.

En Colima, el pasado mes de agosto investigadores del laboratorio de Bioingeniería de la Universidad de Colima (Ucol) crearon un bioplástico sin características patógenas que puede ser usado en la industria biomédica. La doctora Sara Centeno Leija, directora del proyecto usó la ingeniería metabólica para transformar la bacteria Escherichia coli para estimular la sobreproducción de PHB.

En Veracruz, Salucita Román Domínguez y José Antonio Villanueva Vázquez, egresados del Instituto Tecnológico Superior de Acayucan (ITSA), desarrollaron un bioplástico conductor de electricidad que pretende sustituir al cobre como conductor principal y con esto generar menos desperdicios ambientales, además de que es 80 % más barato que el cobre, explicó Salucita Román al diario El Financiero el pasado mes de marzo.

El material se empezó a desarrollar con materiales reciclados. En las primeras pruebas conducía la electricidad suficiente para encender un led de cinco voltios, en la actualidad lograron que su conductividad aumentar a 110 voltios.

Fotografía: Universidad de Harvard

Redacción

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