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Por qué yo no aborto legal (parte 3)

Mis energías están enfocadas en socializar diferentes formas de aborto seguro; el aborto autogestivo es una respuesta al incumplimiento del Estado y también al feminismo institucional.

aborto autogestivo

La perspectiva del aborto autogestivo coloca a las personas como agentes activas y críticas de su propia situación social, expertas sobre su entorno, capaces de encontrar soluciones por ellas mismas. Las personas con quienes dialogamos son agentes que forjan su propia vivencia, intercambiamos conocimientos que no entregamos al Estado ni a las ciencias ni a las fondeadoras, esos conocimientos los compartimos con quienes desean abortar y con quienes desean ser acompañantes. Desde una visión clasista y colonialista se nos ha tratado como agentes pasivas que sólo recibimos información de las instituciones, ciencias, organizaciones, financiadoras, pero yo observo que las mujeres que abortan y/o acompañan se han apropiado de los métodos, las formas y han generado conocimientos para su propia autoatención y organización.

Aun así, todavía hay muchas mujeres que se topan con información nada confiable o que continúan el embarazo porque los recursos no estuvieron a su alcance. Mis energías están enfocadas en socializar diferentes formas de aborto seguro –con medicamento, quirúrgico, redes de apoyo- de tal manera que a futuro las acompañantes seamos menos necesarias. Audre Lorde diría “y este hecho sólo amenaza a aquellas mujeres que todavía definen la casa del amo como su única fuente de apoyo.”

Desde esta perspectiva no todos los abortos que acompañamos se dan de manera presencial –por aquello que dicen que los abortos autogestivos que suceden en casa o con las amigas, son románticos y fuera de la realidad-. Así como hay oportunidad de hacerlos presencialmente también hay acompañamientos que son por vía telefónica o por WhatsApp. Y aun usando estas tecnologías se procura brindar seguridad a quien está abortando. Hay una serie de herramientas para transmitir confianza y tranquilidad que no tienen que ver con el sentido común, sino con la sensibilidad.

Estoy de acuerdo que las redes no estamos llegando a toda la gente que requiere un aborto, ni a la población más marginada, pero… ¿por qué entonces negar esa opción a todas? Esperar que el Estado haga algo mejor, no es una solución.

El aborto autogestivo es una respuesta al incumplimiento del Estado y también al de ese feminismo que ha empleado siglo y medio para negociar con lo institucional como única alternativa. Y si desean seguir negociando, está bien, sabemos perfectamente que esos pactos no van a frenar de la noche a la mañana ya que todos los frentes que administran los cuerpos tienen intereses económicos y políticos, pero esto no limita la oportunidad de generar cambios tanto para las vivencias del aborto como para sus significados culturales.

Debatir con representantes del Estado que no ven formas de aborto fuera de la legalidad ya no es mi prioridad. Mi interés es aprender de los discursos de quienes viven la experiencia de abortar para compartirlos con las siguientes que abortarán, las que gestan, paren, menstrúan y crían. Es generar alianzas con acompañantes mujeres e identidades disidentes con apertura al diálogo que nos permita crear conocimientos propios y desaprender lo aprendido, acompañar la fase inicial de procesos organizativos de nuevos grupos y fortalecer alianzas con prestadoras de servicios de salud –médicas/os y parteras- sensibles.

Existe un grupo de acompañantes financiadas que enuncian sus experiencias de aborto con medicamento como un evento terrible por los síntomas que provoca el misoprostol (diarrea, vómito, escalofríos, cólicos) y por esa razón trabajan para que el AMEU sea la única técnica de atención. Lamento que su vivencia se diera de esa manera, pero al mismo tiempo sugiero que sus vivencias las procesen en otros espacios fuera de los acompañamientos a mujeres que deciden abortar porque no todas experimentan los mismos síntomas ni las mismas emociones. He sido testiga del maltrato institucional que en las clínicas se ejerce sobre las usuarias, de modo que la vigilancia médica no garantiza un buen trato ni tampoco es la única opción.

Desde el aborto autogestivo se da prioridad a los deseos y necesidades de cada mujer. Hay quienes no tienen posibilidades para salir de sus casas a comprar el medicamento, mucho menos para ir una mañana a una clínica a realizar un AMEU (suponiendo que nos lleve otro siglo y medio despenalizar el aborto en el resto del país).

En lo personal, creo que no importa el tiempo que lleves como acompañante ni cuántos abortos hayas acompañado. La figura de la acompañante siempre ha existido, es la vecina, amiga, madre, hermana, novia, prima, siempre hay alguien que facilita algo para que otra pueda abortar. Evitemos que nuestro espacio de acción se convierta en una arena que se disputa por el monopolio de los acompañamientos, ¿cuántos acompañamientos de aborto llevas, cuánto sabes, cuánta experiencia tienes, cuánto tiempo tienes como acompañante? Para mí es más importante la sensibilidad.

El argumento de conciliar con el Estado para alcanzar la legalidad del aborto no está aportando nada nuevo, es lo mismo que se ha discursado desde hace tiempo y los datos que proporciono sobre materia legal, lo constatan.

Por: Alma Osiris Degante

Por qué yo no aborto de forma legal (parte 1)

Por qué yo no aborto de forma legal (parte 2)

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