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2015: el año más peligroso para los activistas ambientales

El 2 de marzo de 2016, hombres armados entraron a la casa de Berta Cáceres, Premio Goldman de Medio Ambiente, y la asesinaron a balazos; frente a este panorama, Global Witness exigió a los gobiernos monitorear las áreas en donde la violencia contra los activistas ambientales sea alta.

activistas ambientales

El 2015 fue el peor año para los activistas ambientales: en total, hubo 185 muertes, 69 más que en 2014, de acuerdo con un informe publicado por Global Witness.

En el documento se especifica que cerca del 40 % de las víctimas son de origen indígena; por tal motivo, es entendible que la región en donde se registró el mayor número de decesos fue en América Latina (66 %). Con 50 asesinatos contabilizados, Brasil fue el país con mayor número de bajas humanas, seguido de Filipinas (33), Colombia (26), Perú (12) y Nicaragua (12).

En el periodo que comprende de 2010 a 2015, la ONG documentó 753 asesinatos. Brasil, Honduras y Colombia son las naciones que acaparan el mayor número de crímenes de esta índole. Por su parte, el periódico El País explicó que la causa por la que más matan a los ecologistas es aquella que incumbe a la industria minera, ya que 42 personas murieron en la lucha por impedir que las transnacionales contaminen y exploten los subsuelos de las zonas protegidas o que son consideradas sagradas. Sin embargo, la agroindustria contó con 20 decesos, el sector hidroeléctrico 15 y la caza furtiva 13.

El panorama parece ser el mismo para el 2016. El 2 de marzo, en Honduras, unos hombres armados entraron a la residencia de la activista Berta Cáceres y la asesinaron, pese a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había ordenado su protección policial. Ella era una reconocida activista que militaba por la protección del medio ambiente y los derechos humanos de los pueblos originarios, lo que la llevó a recibir el Premio Goldman de Medio Ambiente. 12 días después de la tragedia, Nelson García, uno de sus compañeros, también murió porque recibió un tiro en la cara.

Frente a este entorno de muerte e impunidad, Global Witness propuso una serie de recomendaciones para disminuir los niveles de homicidios en los gobiernos en donde se registró un mayor número de casos. Entre las más destacadas, se encuentran:

  1. Cumplir con lo pactado en 2011 en la Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, acerca de reconocer públicamente la importancia de la labor que realizan los que cuidan de la Tierra y el medio ambiente; para así adoptar medidas que respeten, protejan y reivindiquen sus derechos.
  2. Revisar los proyectos polémicos en áreas donde la violencia contra ecologistas sea alta; asimismo, suspender o cancelar las operaciones cuando haya indicios de actividades ilegales o se incumplan las normativas ambientales o los procedimientos de consulta.
  3. Ofrecer a las víctimas y comunidades locales reparación e indemnización de daño para remediar y compensar cualquier repercusión directa o indirecta de los abusos de los derechos humanos.
  4. Dejar de criminalizar y denigrar la labor de los activistas ambientales para que hagan sus actividades libremente y en paz; ya sea por medio de políticas públicas, legislaciones efectivas y un gobierno transparente con las operaciones que impacten los ecosistemas y sus habitantes.

Fotografía: Global Witness 

Redacción

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